"El pico de pinzón"

Sumario

Los investigadores Peter y Rosemary Grant, luego de 30 años de estudiar esta especie, alertan sobre el peligro que corren los pinzones por la destrucción de su hábitat. Las especies se distinguen por el tamaño y forma del pico.
A lo lejos se escucha el agudo gorjeo de un pájaro. Un guía advierte que se trata de un pinzón cantor. Su vuelo es rápido y entre las ramas de los árboles yace su escondite. Abajo, en un ambiente desértico, las tortugas se alimentan de hojas de manzanillos y disfrutan del repertorio musical. A menos de una hora del poblado de la isla San Cristóbal, en la Galapaguera seminatural, éstas dos especies han aprendido a convivir juntas.
A diferencia de otros sitios de Galápagos, reconocer a este tipo de pinzones resulta una tarea no tan complicada. Sin embargo, identificar al resto de las 14 especies que se han registrado en las islas requiere de tiempo y paciencia.
A simple vista su tamaño es similar, el plumaje en el caso de los machos es negro y en el de las hembras es café. El único parámetro que sirve para catalogar a esta especie, la cual puede vivir hasta 16 años, es la forma y la medida del pico. Por ejemplo, existen cuatro pinzones de tierra: Piquiagudo, mediano, chico y grande.
El naturista Charles Darwin, en su visita a las islas, hace 170 años, observó los cambios del pinzón, el cual se deriva de un ancestro común y registra diferencias morfológicas y de comportamiento. Pero, hace 30 años, desde 1973, los científicos Peter y Rosemary Grant mostraron interés por estudiar a estas aves, en la isla Daphne, ubicada a ocho kilómetros de Santa Cruz y con 120 metros de altura.
Una de las épocas que más curiosidad genera, es la del cortejo, entre enero y marzo. El macho envuelve de música a la hembra y su pico, al igual que el de su futura compañera se oscurecen. El cántico de los pinzones les sirve para reconocerse y sus crías imitan sus notas musicales. En caso de que el nido sea saqueado y solo uno sobreviva, éste aprenderá a cantar como lo hace el de la especie colonizadora y se unirá a los que cantan igual que él. Incluso, la hembra se juntará con quien cante como su padre.
Cada una de las especies de pinzones han sido monitoreados por los Grant con un número y anillos de colores. Dicen haber sido afortunados al haber podido observar, en la sequía de 1977, que solo los de pico grande lograron sobrevivir, pues las plantas daban frutos grandes y los de pico resistente, parecido a un cascanuez, podían quebrar las semillas y extraer el alimento. El 85 por ciento murieron y el 15 restante sobrevivió a estos cambios de clima. A esto Darwin lo llamó "selección natural", es decir, los mejores adaptados se mantienen y evolucionan.
Pero así como hay una selección natural también se evidencia una selección sexual. Las hembras buscaban a los de pico grande para producir descendencia. Pero esto se revirtió en 1983, con la presencia de El Niño. Las lluvias torrenciales arrasaron con las plantas grandes y solo quedaron las que daban semillas pequeñas. Así que en una dirección contraria a la anterior, llegó el apogeo de los de pico pequeño.
A través de estos cambios climáticos, relativamente cortos en tiempo, estos investigadores demostraron cuáles son los mejores adaptados al ambiente. Y a más de estos cambios, descubrieron cuál es el conjunto de genes que intervienen en la transformación del pico. Peter indica que luego de varios experimentos se constató cómo cambia la anchura y profundidad del pico. Ahora el reto es identificar qué gen hace que el pico sea más largo o más corto, pues esta es su herramienta para alimentarse y especializarse en una dieta diferente entre cualquiera de las 14 especies.Peter, con alegría, dice que la investigación en el 'paraíso del mundo' seguirá, pero advierte que los humanos son los peores enemigos de esta especie, porque cambian el hábitat, como ocurrió en Hawai, en donde ya se extinguieron. "El futuro del pinzón es saludable si su hogar no es destruido, en San Cristóbal ya no se encuentra a los de tierra, aunque aún hay en otras islas" y su canto aún no se extingue.